La Mezquita de Almonaster la Real: un espacio de memoria, cultura y encuentro
Naima Benaicha Ziani
Profesora del área de Estudios Árabes e Islámicos de la UA y Vicepresidenta de CIHAR
Construida entre los siglos IX y X, la Mezquita de Almonaster la Real es uno de los tesoros más singulares del patrimonio andalusí en España. Su valor fue reconocido ya en 1931, cuando fue declarada Monumento Nacional. Tras la conquista cristiana, fue transformada en la ermita de Nuestra Señora de la Concepción, aunque conserva elementos esenciales de su antigua estructura religiosa. En sus muros, donde convergen huellas romanas, visigodas, andalusíes y cristianas, se reconoce un testimonio excepcional de una historia compartida, que encuentra expresión en el patio de abluciones, la sala de oración, el mihrab y el antiguo alminar, hoy campanario.

En este entorno patrimonial, donde la piedra guarda ecos de siglos y las huellas del pasado siguen conversando con el presente, se celebraron las XXVI Jornadas de Cultura Islámica, organizadas por el Ayuntamiento de Almonaster la Real del 9 al 12 de octubre. Con esta iniciativa, el municipio reafirma, año tras año, su vocación de custodio de una memoria compartida: la de una cultura que dejó en estas tierras palabras, saberes, silencios y encuentros. En el marco de estas jornadas tuve el honor de participar en el XX Simposio Internacional, dedicado este año a las Figuras femeninas en el mundo árabe e islámico, bajo la dirección académica de la catedrática Fátima Roldán Castro, de la Universidad de Sevilla, y la profesora Fátima Contreras Pérez, de la Universidad de Córdoba.
El simposio reunió a un destacado elenco de especialistas en historia, literatura, sociología, arte y estudios de género, cuyas intervenciones ofrecieron una mirada rigurosa y plural sobre el protagonismo histórico, la creación y la capacidad de acción de las mujeres en distintos contextos, desde la época medieval hasta los feminismos contemporáneos.

A lo largo de las sesiones, las intervenciones nos acercaron a distintas formas de creación, resistencia y participación femenina, recordándonos que las mujeres han sido, también, protagonistas de la historia, aun cuando sus nombres hayan permanecido demasiado tiempo en los márgenes. Eva Lapiedra Gutiérrez abrió este recorrido con una mirada a los feminismos desde el arte, de Marruecos a la Península Arábiga, mientras que Carmelo Pérez Beltrán abordó la trata de mujeres y niñas en el Magreb, entre el marco legal y la vulnerabilidad social.
Los viajes y los encuentros entre culturas vertebraron otras aportaciones. Ons Debbech nos acercó a las viajeras árabes y musulmanas que recorrieron Europa en el siglo XIX; Daniele Cerrato exploró los vínculos entre literatura y resistencia en la trayectoria de la escritora italiana Fausta Cialente en Egipto; M.ª Katjia Torres Calzada nos adentró en el universo de Elisa Chimenti, entre Nápoles y Tánger; y Mercedes Arriaga Flórez recuperó la figura de Anna Maria Nizzoli como arqueóloga y escritora en Egipto.
El feminismo y la construcción de nuevos modelos de mujer centraron las intervenciones de Fátima Contreras Pérez, dedicada a Ceza Nabaraoui, pionera del feminismo egipcio, y de Inmaculada Garro Sánchez, que analizó las imágenes y los discursos sobre la mujer moderna en la prensa femenina egipcia de entresiglos. Por mi parte, examiné la relación entre historia, memoria y representación del poder femenino en Argelia a partir de tres referentes clave de distintas épocas: la Kahina, Lalla Fatma N’Soumer y la Qaïda H’lima.
Tras estas sesiones quedó la certeza de que las luchas de las mujeres —en el arte, el viaje, la escritura, la política o la vida cotidiana— forman parte esencial de la memoria árabe e islámica, y de que recuperar sus voces es también una forma de justicia histórica.

El diálogo académico se vio enriquecido por la presencia de un público numeroso y extraordinariamente atento, cuyo interés puso de manifiesto que la cultura árabe e islámica trasciende las aulas universitarias y genera espacios de reflexión compartida con la ciudadanía. Esa acogida contribuyó a hacer del simposio no solo un encuentro entre especialistas, sino también una experiencia de aprendizaje y participación colectiva.
Como profesora de la Universidad de Alicante y vicepresidenta del Círculo Intercultural Hispano Árabe (CIHAR), valoro profundamente iniciativas que, como esta, unen el rigor científico con la divulgación cultural. Desde mi propia vivencia entre ambas culturas, considero fundamental hacer del patrimonio histórico un lugar vivo de encuentro. Por ello, desde CIHAR reafirmamos nuestro compromiso con los proyectos que ponen en valor la cultura árabe e islámica y siguen tendiendo puentes de conocimiento, respeto y cooperación entre las dos orillas del Mediterráneo.

Profesora del área de Estudios Árabes e Islámicos de la UA y Vicepresidenta de CIHAR











